✍🏽 Tras ser elegido presidente del Congreso de la República pasará a la casa de Pizarro.
➡️ En medio de una de las crisis de gobernabilidad más agudas de los últimos años, el congresista José María Balcázar Zelada se convierte en el nuevo presidente de la República de forma interina. Su ascenso ocurre tras la vacancia de José Jerí, dejando al país en manos de un exmagistrado cuya trayectoria está marcada tanto por su vasta experiencia jurídica como por severos cuestionamientos éticos que hoy resuenan con más fuerza desde la la ciudad de Chiclayo.
Balcázar, representante de la región Lambayeque y miembro de la bancada de Perú Libre, asume el mando en un momento de máxima tensión. A sus 83 años, el abogado cajamarquino —formado en la UNMSM y con un pasado como Juez Supremo Provisional— tiene la misión crítica de garantizar la transparencia de las elecciones generales del próximo 12 de abril. Sin embargo, su llegada al Ejecutivo no ha calmado las aguas, sino que ha reactivado las alarmas en diversos sectores civiles y jurídicos.
Apenas se conoció su postulación a la Mesa Directiva (paso previo para asumir la jefatura del Estado), el Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque (ICAL) emitió un pronunciamiento de rechazo absoluto. El gremio recuerda que Balcázar fue expulsado definitivamente de sus filas tras ser acusado de la apropiación de más de S/ 1.4 millones durante su gestión como decano. Para sus detractores en el norte, es una ironía que quien no pudo rendir cuentas en su propio colegio profesional, hoy deba administrar los recursos de toda la nación.
El nuevo mandatario interino no llega solo con su experiencia legislativa; carga también con el peso de investigaciones fiscales vigentes:
Caso «La Fiscal y su Cúpula»: Se le investiga por presuntamente haber canjeado votos por el archivamiento de sus procesos judiciales en Lambayeque.
Controversias éticas: Su defensa de posturas polémicas sobre el matrimonio infantil y las «relaciones tempranas» sigue siendo una herida abierta en la memoria de las organizaciones de derechos humanos, quienes ven con escepticismo su rol como garante de la protección social.
Con un país que ha visto pasar múltiples presidentes en un solo periodo parlamentario, Balcázar enfrenta el reto de la estabilidad. Su gobierno, de carácter netamente transitorio, deberá lidiar con un Congreso fragmentado y una ciudadanía que exige orden frente a la inseguridad y la incertidumbre económica.
Balcázar obtuvo el triunfo con 60 votos venciendo a su competidora Marías del Carmen Alva que obtuvo 46 votos, habiendo también 03 viciado.